En la Calle [4]

Muchas gracias a Rodrigo Arturo por haberme pasado ésta y otras imágenes para este sección del blog, hubiera subido todas pero fue esta la que más llamó mi atención, y quizás ustedes saben el por que. Si no supieron la respuesta yo se las digo, y es que como he dicho en diversas entradas, la literatura es una de mis amores en esta vida. Investigando pude encontrar lo siguiente en un informe de la UNESCO.

“La UNESCO, Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, nos ubica en el penúltimo lugar en una lista de 108 países en los niveles de lectura, y La Cámara Nacional de la Industria Editorial afirma que el promedio de lectura en la nación es de 1.2 libros al año. Si comparamos estos datos con los de otros países como Noruega, Alemania o Estados Unidos que tienen un promedio de lectura de 18, 15 y 12 libros anuales por habitante, respectivamente, nuestro nivel es verdaderamente vergonzoso.”

Si hay algo que me dé mucho gusto, es que no pertenezco a este grupo, pues al año leo al rededor de 25 a 30 libros, aunque he de aceptar que en este año el número de libros que he leído es mucho menor a 15. Espero poder subir esa cifra en lo que resta del año o me sentiré terriblemente decepcionado.

Ahora te pregunto a ti mi querido lector, ¿cuánto libros lees al año? Espero ver respuestas agradables…

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tokio Blues

“Mientras aterriza en un aeropuerto europeo, Toru escucha una canción de los Beatles que lo hace retroceder a su juventud, al turbulento Tokio de los años sesenta. Recuerda entonces con melancolía a Naoko, la novia de su mejor amigo de la adolescencia. El suicidio de éste los distanció durante un año, hasta que se reencontraron e iniciaron una relación íntima. Sin embargo, la aparición de otra mujer en su vida lleva a Toru a experimentar el deslumbramiento y el desengaño allí donde todo debería cobrar más sentido: el sexo, amor y la muerte.”

Haruki Murakami, es el autor japonés más reconocido de la actualidad. Su obra, merecedora de numerosos premios, ha cautivado a millones de lectores en todo el mundo, incluido yo. No sé si sepan pero uno de mis más grandes amores en la vida es la Literatura y puedo decirles que Tokio Blues es uno de esos libros que todos deberían leer. Hay algo entre sus páginas que hacen que no quieras parar de leer, te atrapa, te hipnotiza y ya no quieres parar.

En este libro podemos encontrar la vida de dos jóvenes que sienten algo por el otro, pero lo que hace aún más interesante esta relación de amor, es que ambos parecen como si carecieran de sentimientos. Durante la lectura me conmoví, me reí y también lloré. Es un libro que sin duda se consume de forma rápida y fácil ante nuestros ojos, pues la narración que Murakami usa es siempre muy limpia. Este autor sabe como llegar a cierto punto de forma directa, pero sin perder detalles de importancia en la historia.

Hay dos autores que me gustan por la forma en la que narran, pero que son a mi punto de vista y que quizás compartan conmigo, son totalmente diferentes. El primero es Saramago, cuya narrativa es entretenida y fácil de entender, pero se le debe leer con paciencia pues puede ocupar por ejemplo, 20 hojas para describir como es que un perro llegó a ladrar. Precaución también se debe tener, pues Saramago no hace uso de los guiones para los diálogos, así que debemos estar en alerta y respetar las comas, puntos, comillas y demás signos de puntuación que son fundamentales para entender a Saramago. El segundo autor es Murakami, si alguno de ustedes ha leído algún libro suyo, sabrán que es verdad cuando les digo que la narrativa del nipón es más simple, pero sin perder su toque especial.

Les recomiendo de verdad, que si tienen la oportunidad de leer Tokio Blues lo hagan. No es un libro grande y si son constantes en la lectura puede que lo terminen en menos de una semana. Disfrutarán desde la primera página hasta la última palabra del libro, no se arrepentirán de haberlo leído y agradecería que lo recomendaran, se lo agradecerán, créanme.

Amy Winehouse por siempre…

Amy Jade Winehouse 

14 de Septiembre de 1983 – 23 de Julio del 2001

“…We only said goodbye with words

I died a hundred times

You go back to her

And I go back to black.”

No sé que piensen ustedes, pero extrañaré mucho a Amy. Su voz tenía algo que la hacía tan profunda, uno la escuchaba cantar y podía sentir el sentimiento con el que ella lo hacía. Mi canción favorita desde siempre fue Back to Black y Addicted, con la primera sentía una especie de tristeza en todo el cuerpo y con la segunda imaginaba que me encontraba en algún bar disfrutando de la buena música.

No me considero un fan de ella, pero disfrutaba de su voz y lo seguiré haciendo. Amy Winehouse se convertirá en leyenda si las próximas generaciones o incluso nosotros, después de muchos años la seguimos escuchando.

En la Calle [3]

 

 

 

La imagen de la caperucita -Puro amor, Es de la calle San Antonio Calle 5ta con Carrera 5ta se encuentra yendo para la famosa “Loma” en Cali, llena de poetas, vendedores ambulantes, cantantes, amores, parejas y mucha mucha droga, un sitio en serio, excepcional, el encuentro épico de miles de formas de vida. San Antonio tiene unos restaurantes humildes, casas estilo Colonial, carros a montón, humo y mucho amor a la calle, allí es donde uno cree en fantasías, y en que hay alguien en este mundo que nos espera en algún sitio.

Bueno aquí tenemos la famosa UniValle, por Unicentro. Ese grafitti como dicen, “Los muertos en la pared pintaos con aerosol y los que quedan jugando basquetboll”, fue un ataque a la Univalle (Universidad voluptuosamente colapsante, llena de miembros de terrorismo, protestantes, brujos magia blanca y negra, personas con algo en el cerebro pero algunos con nada en el alma). Ese graffiti está dedicado a los que murieron cuando los tombos (policías) entraron a la universidad dando bala. Yo conocí a uno de allí llamado Jhonny Silva, tenía muletas y estudiaba Química, estaba a punto de salir y pues no alcanzo las piernas, ya obstaculizandole más que ayudandole le pasaron la cuenta y un tiro se llevo mi amigo.

Calle 5ta con carrera 10. Jajajajaja, esto sí me da risa, Guerrillasc@yahoo.es. Más gonorreas (más hijodeputas) que Dios, simplemente a veces la vida cuando uno ve eso le dice ¿quién es peor el qué lo ve todo o el que carga el arma?, yo no juzgo a Dios, a la guerrilla sí, ya ves, uno con Dios no se mete, así que no me meto con él, pero definitivamente tal vez por eso es más gonorrea que la guerrilla.

Parque Confenalco calle 5ta con cra 12- Lo bacano de ese sitio es que está dedicado a dejar que la gente plasme lo que quiere del mundo, lo que le gusta de sus adicciones, (comics, sexo, paginas de internet y eso sí bichos raros).

Muy buenos graffitis, me encantó el de la Caperucita Roja diciendo Puro Amor. En las calles de México también podemos ver este tipo de arte y déjenme decir que me encanta ver graffitis que están bien hechos. Me gusta ver imágenes que quieren dar un mensaje y no sólo líneas a lo estúpido.

Finalmente me gustaría darle las gracias a Lina que me envió estas imágenes y más que nada por querer compartir lo que uno se puede encontrar en las Calles de Colombia. Ah sí, Lina es de Colombia de la ciudad de Cali.

Recuerden que cualquiera puede enviarme imágenes a mi Facebook, Twitter o E-mail, los cuales están en el lado derecho del blog.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Gracias J. K. Rowling

En aquel entonces tenía diez u once años, era un niño que veía a los libros como algo aburrido y que sólo servían para adornar un bonito librero. En la escuela nos dejaron leer muchas veces El Principito, pero por más que trataba de poner atención a la lectura me era imposible.

Viendo la televisión un día cualquiera un comercial captó mi atención. No se trataba de un juguete nuevo, ni de un producto, sino de el tráiler de una película que trataba de una de las cosas que siempre han llamado mi atención, la magia. El comercial era sobre un niño mago llamado Harry Potter, con una cicatriz en su frente con forma de rayo, lentes redondos, capa y una varita mágica. No pasó mucho tiempo cuando pedí a mis padres que me llevaran al cine para ver dicha película.

Durante la película no quería ni parpadear pues no quería perderme nada, ningún detalle. Quedé fascinado con la tienda de varitas mágicas, la forma de atravesar un muro para llegar al andén 9 ¾, las ranas de chocolate que sólo saltaban una vez, un techo encantado con un montón de velas flotando sobre las cabezas de muchos magos y brujas, un trol de las montañas sueltos en los pasillos, fantasmas, escobas voladoras y pelotas, un espejo que mostraba lo que más querías en el mundo… Y bueno, muchas cosas más que me dejaron totalmente encantado.

Cuando salí de la sala de cine, me sentía un mago, quería un varita, quería ir a Hogwarts para aprender magia, quería volar una escoba y jugar al Quidditch. Comer ranas de chocolate y coleccionar los cromos de magos y brujas famosos, simplemente quería pertenecer al mundo de Harry Potter.

En una salida con mis padres, fuimos a parar a una librería para comprar algunos libros para el nuevo curso escolar y, entre mi andar por los pasillos me encontré con un libro verde, donde en la portada estaba dibujado una enorme serpiente de ojos amarillos, un ave roja y un niño con una espada en sus manos. Harry Potter y la Cámara Secreta. Lo tomé entre mis manos y leí la parte de atrás, me emocioné y busqué si había otros libros. Me encontré con el primer libro pero lo ignoré, pues en aquel entonces pensaba que no tenía caso leerlo si ya había visto la película.

Salimos de ese lugar con libros y por supuesto, yo con el libro dos de Harry Potter. Llegamos a casa y empecé a leerlo, mientras más leía, más era mi emoción por saber que pasaría en la siguiente página. Dos semanas fueron las que necesité para terminar el libro y fue en ese momento, donde aprendí que leer, era algo mágico, algo entretenido.

Los libros seguían saliendo y yo los esperaba con mucha paciencia. El Prisionero de Azkabán lo terminé en una semana; El Cáliz de Fuego en cinco días; La Orden del Fénix en tres días; El misterio del Príncipe y Las Reliquias de la Muerte en menos de 24 horas. ¿Y La Piedra Filosofal? Claro que lo leí y lo hice en mucho menos de doce horas.

Harry Potter para mí, no son solo libros y películas, Harry Potter significa mucho más pues gracias a ellos descubrí el amor a la lectura. Llenó mi vida de magia, hice muchos amigos de varias partes del mundo gracias a páginas web dedicadas al joven mago.

Tengo muchos recuerdos de Harry Potter como:

  • Jugar con mi mejor amiga a hacernos preguntas sobre el más mínimo detalle de los libros.
  • Pensar que una baqueta era una varita mágica.
  • Sentirme importante al recordar todos los hechizos que salían en los libros.
  • Esa felicidad de terminar todos los videojuegos de Harry Potter.
  • Haber llorado con las muertes de Dumbledore, Dobby, Hedwig, Fred, Snape y otros. Pero sobre todo, cuando leí las últimas líneas del último libro, pues sabía que ya no vendría algo más.

Y muchos, muchos más recuerdos.

Se cierra un parte de mi infancia, pero no por eso se quedará en el olvido. Siempre recordaré que Harry Potter me trajo mucha felicidad; que mi lechuza con mi carta de aceptación en Hogwarts sigue perdida en algún lugar del desierto del Sahara… No me queda otra cosa más que agradecer a Rowling por habernos dado un mundo mágico y aunque dudo mucho que pueda leer esto, con todo mi corazón le digo, muchas gracias.

En la Calle [2]

Y el día de ayer, Miércoles 12 de Julio que fue día del abogado me encontré con este cartel.

“Si buscas abogados tranzas, aquí no viven, favor de no molestar”

¿Saben? Durante todo el día de ayer en Twitter, vi demasiados chistes sobre abogados, y todos ellos eran sobre robar o beber. ¿Por qué será? Digo, conozco a varios licenciados que aceptan un, incentivo, pero eso no quiere decir que todos sean igual. En cuanto a los problemas de alcohol, al único que conozco es a mi buen amigo Emil, al cual también lo felicito desde aquí por ser un futuro abogado.

Recuerden enviarme sus imágenes curiosas, graciosas, extrañas y más a mi Twitter, Facebook o e-mail, los cuales puedes encontrarlos en la parte derecha del blog.

En Luna Creciente

Una ligera lluvia cae fuera de casa. Me siento justo frente a la ventana de mi habitación. Veo como muy alto en el cielo, la luna plateada tiene en sus brazos a una luna vieja y oscura.

Las gotas que colman el cristal por el cual miro resbalan lentamente, pero así como mueren en el marco, nuevas lágrimas del cielo caen, salpican y se esparcen sobre la fría y transparente superficie.

Suspiro de forma profunda y siento como mis pulmones se llenan de aire pero, no lo hacen por completo, siento que hay algo dentro de mi que impide que así sea.

Saco el aire lentamente y vuelvo a intentarlo, mis fosas nasales se expanden y siento como el aire entra, recorriendo mi garganta. Es imposible.

Desisto y mis ojos cambian de lugar. Sobre mi escritorio me topo con una hoja en blanco y a su lado, un bolígrafo de tinta negra espera deslizarse por la superficie del papel.

Estiro mi mano y tomo el objeto que me ayudará a hacer trazos que se convertirán en letras, pero nada se escribe pues mi mente está en otro lugar.

“¿Dónde?”

Es la pregunta que me hago y pienso. Pienso y lo sigo haciendo mientras me sumerjo en el silencio que gobierna en mi habitación.

¿Pero a quién puedo engañar? Sólo me hago estúpido, pues sé la respuesta a la pregunta.

“Contigo”

Cierro los ojos y entre la oscuridad que me brindan mis párpados veo tu rostro. Dibujo en mi mente tu sonrisa y como si de un eco guardado en mi cabeza se tratara escucho tu voz que dice mi nombre.

Un escalofrío recorre mis brazos y mis poros se cierran. Abro los ojos y mis labios dibujan una sonrisa. Suspiro y no me doy cuenta que mis pulmones se llenaron por completo.

El bolígrafo se desliza con gracia sobre el papel blanco y las palabras que se escriben hacen oraciones. Oraciones que hacen versos. Versos que leídos delatan un sentimiento inconfundible.

Sólo la luna creciente que me vigila desde el cielo oscuro y que no se ahoga entre la lluvia es testigo de que eres quien ocupa un lugar grande dentro de mí, tan grande que un suspiro no está completo sin ti. Que eres tú quien me hace falta para activar mis sentidos.