Neoliberalismo [Parte 12 y Final]

Conclusión

Me gustaría concluir el trabajo citando a diversos personajes, que tienen demasiado reconocimiento.

El premio Nobel de economía J. Stiglitz ha señalado: “El mundo no ha sido piadoso con el neoliberalismo, ese revoltijo de ideas basadas en la concepción fundamentalista de que los mercados se corrigen a sí mismos, asignan los recursos eficientemente y sirven bien al interés público”. No hay dudas de que el dogmatismo neoliberal ha sido siempre una doctrina política al servicio de intereses y la ganancia. Jamás ha tenido corroboración con la teoría económica. Como siempre ganancia es una palabra maravillosa y es la consecuencia de vivir bajo su dictadura.

El mismo A. Smith reconocía el poder de los mercados, pero también reconocía sus límites. La experiencia se está encargando de demostrarlo. Los mercados están siendo rescatados por la “mano visible” del Estado, y muy seguro, don J. Maynard Keynes se retuerce en la tumba, ante sus detractores que hoy lo invocan con religiosidad. Mientras tanto hay muchas nubes oscuras que se ciernen sobre la economía mundial. Y no faltan los magos buscando consejos para poner fin a la crisis global actual.[1]

Los presidentes de Brasil, Bolivia, Ecuador, Paraguay y Venezuela criticaron el neoliberalismo en crisis y urgieron al Foro Social Mundial a buscar alternativas ante una platea de 10.000 altermundialistas[2].

La palabra de orden de hoy es: otro mundo es posible. Y aun más, es necesario e imprescindible que busquemos un nuevo orden”, dijo el presidente brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva ante una platea que lo recibió con ovaciones. Parafraseaba el lema del foro: “Otro mundo es posible”.

El mundo desarrollado decía lo que teníamos que hacer en América Latina, parecían infalibles y nosotros incompetentes (…) nos vendieron que el Estado no podía nada, y que el mercado desarrollaría los países. Y ese mercado quebró por falta de responsabilidad y control”, añadió Lula, que defendió a los gobiernos izquierdistas de la región y garantizó: “el pueblo pobre no pagará esta crisis”.

El socialismo es el único camino para salvar este planeta”, dijo Chávez. El venezolano llamó al Foro Social Mundial a adoptar un papel más osado y “pasar a la ofensiva”. “Estamos en un momento de ofensiva, no de trincheras”, dijo.

Si los pueblos del mundo no somos capaces de sepultar al capitalismo, el capitalismo sepultará al planeta tierra”, proclamó el presidente boliviano, Evo Morales, que propuso la adopción de cuatro campañas mundiales, para la reforma del Consejo de Seguridad de la ONU, por un nuevo orden económico internacional, para el medio ambiente y una última con la hoja de coca como emblema. “Aquí en el Foro Social Mundial está reunido el otro mundo, que no se resigna, que quiere acabar con la injusticia de la deuda externa, que quiere la paz y no el intervencionismo imperialista, ustedes son la alternativa y la fuerza de cambio”, dijo el presidente boliviano.

En Ecuador hemos decidido resistir contra el neoliberalismo y romper con ese modelo de desarrollo”, aseguró Rafael Correa, que defendió para América Latina la adopción de un “socialismo del siglo XXI”.

Nuestros gobiernos progresistas están convencidos de que la lucha de los movimientos sociales es el gran soporte que puede garantizar el cambio en nuestra región”, aseguró el paraguayo, Fernando Lugo, un ex obispo también fuertemente apoyado por agrupaciones sociales.[3]

 

El capitalismo y el neoliberalismo tendrán que demostrar que también están hechos para asegurar el bienestar de todos y no sólo de unos cuantos. Solamente con el paso del tiempo sabremos qué camino es el que debemos tomar, si quedarnos cruzados de brazos con el modelo actual, o exigir un cambio que nos convenga por igual.

Por lo que estamos viviendo ahora, estoy casi seguro que el querer un cambio ha iniciado, pues cada día son más las personas que anhelan un mejor modo de vida y todo lo que ello implica.


[1] Dr. Oec. Rómulo Sánchez Leytón.- “Neokeynesianismo: El Estado al rescate de los mercados” en El Nuevo Diario. http://www.elnuevodiario.com.ni/sucesos/30133

[2] Sinónimo de antiglobalización.

[3] El Tiempo.- Presidentes defienden una alternativa antineoliberal en Belem. Fecha de Publicación: 2009-01-30 10:02. http://www.eltiempo.com.ec/noticias-cuenca/9482-presidentes-defienden-una-alternativa-antineoliberal-en-belem/

Bueno, esto sería todo mi ensayo… Espero que haya sido de su agrado y me gustaría saber qué piensan sobre todo lo que se habló a lo largo de las 12 entradas.

OzzBarrera

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Neoliberalismo [Parte 11]

La tercera influencia proviene del modelo Alemán de gasto social. En primer lugar, la influencia de la perspectiva social del canciller alemán Bismark sustentada en el seguro social y, en segundo lugar, la influencia de la perspectiva social de la República de Weimar[1], la cual se sustentó, en una profunda reforma de los derechos laborales, y en la intervención del Estado como árbitro de los conflictos laborales.

La cuarta influencia se debe al modelo beveridgiano (Inglaterra, después de la Segunda Guerra Mundial), bajo el cual se promueven políticas universales de bienestar. Por último, la teoría intervencionista Keynesiana, justificó un mayor gasto estatal destinado a la inversión para incrementar la demanda agregada.

La estrategia neoliberal ha desmantelado al Estado Benefactor, se ha buscado privatizar la producción y el acceso al bienestar, y se ha instrumentado la integración de México a los Estados Unidos. En este esquema, el crecimiento económico ha requerido de reformas estructurales que amplíen los espacios de oportunidad e incentiven la asignación eficiente de recursos. El Estado se ha orientado a promover estar reformas.

A finales de 1988 había 449 dependencias y entidades paraestatales, a finales del año 2000 se habían reducido a sólo 180. En materia presupuestal el ajuste ha sido drástico, el gato neto total del sector público como proporción del PIB pasó de 41% en 1982 a 21.8% en el año 2000, como resultado de una clara tendencia decreciente a lo largo del periodo.

Además la distribución funcional del gasto público se ha modificado. En el periodo 1953 a 1982, que comprende desde la presidencia de Adolfo Ruiz hasta la de José López Portillo, los promedios sexenales de los gastos con fines económicos, sociales y administrativos fueron 50%, 25.4% y 24.6%, en tato que para el período de Ernesto Zedillo, esta distribución fue de 31.4%, 52.6% y 16%.

Destaca la reorientación del gasto a los fines sociales, específicamente a educación, salud y pobreza extrema, con dos objetivos muy específicos, apoyar la formación de capital humano y ampliar los límites de las relaciones mercantiles mediante la incorporación de grupos excluidos de los mercados. Así, en el período neoliberal se observa una clara tendencia ascendente en el gasto social como proporción del gasto total, pasando de cerca del 15% en 1987 a más del 140% en 2002.

No obstante, el modelo neoliberal mexicano ha omitido las particularidades configuradas en cuarenta años de fuerte intervención estatal así como las particularidades resultantes de la posición desventajosa de nuestro país en el mapa económico mundial.

Después de más de veinte años, el nuevo modelo no ha sido capaz de promover un ciclo de crecimiento alto y sostenido, el efecto benéfico de las reformas estructurales es temporal y concentra sus beneficios en los grupos sociales propietarios del capital, quienes exigen más reformas estructurales.

El modelo ha quedado entrampado en la función de estabilidad, la cual se concibe como una condición necesaria aunque no suficiente para el crecimiento económico, pero en este marco macroeconómico los capitales líquidos llegan al país como si se tratara de un casino, aprovechando el comportamiento del precio de los activos financieros para obtener jugosas ganancias, se trasladan de la bolsa, al mercado de deuda y de ahí al mercado de divisas.

El nuevo modelo ha fracasado rotundamente en la generación de oportunidades, resultado que sería la principal virtud del sistema espontáneo de Hayek. En México, la reforma educativa ha limitado al acceso a la educación superior, la reforma a las instituciones de salud prácticamente ha significado su desmantelamiento, con la consecuente reducción de facto de la calidad de sus servicios; la creación de empleos no ha logrado recuperar la pérdida de éstos, en los períodos de crisis, el mercado laboral no ofrece oportunidades a los jóvenes y en general los puestos de trabajo tienen baja remuneración e incertidumbre laboral. Los logros en materia de combate a la pobreza se han reducido a trasladar a los pobres extremos a la línea de pobreza, al escalón más bajo en la estructura de la distribución del ingreso.


[1] Fue el régimen político y, por extensión, el periodo histórico que tuvo lugar en Alemania tras su derrota al término de la Primera Guerra Mundial y se extendió entre los años 1919 y 1933.

Neoliberalismo [Parte 10]

El caso de México

En el período 1950-1980 México ha pasado de un Estado benefactor a un Estado neoliberal, se ha movido pendularmente de un extremo a otro en las estrategias posibles de desarrollo.

Es Estado benefactor del período 1950-1980 desempeñó una función muy específica, la industrialización del país. Un antecedente histórico de la naturaleza funcionalista de la intervención del Estado en el contexto de un proteccionismo económico, lo encontramos, en la remota política mercantilista del siglo XVI, más recientemente en la política social de Otto von Bismarck, canciller alemán del Segundo Reich quien instrumentó una política social para promover la unificación nacional y contrapesar la influencia socialista de aquellos años.

La intervención del Estado en México en los años cincuentas y sesentas experimentó una importante sinergia: al mismo tiempo que lograba objetivos económicos, satisfacía demandas sociales. En el aspecto económico, el Estado creó condiciones que redujeron los costos de producción de la naciente industria nacional y le aseguró un mercado cautivo. En término sociales “El Estado como promotor de una política social, distribuyó beneficios mínimos entre obreros, campesinos, clases medias y militares; los empresarios de los diversos sectores económicos, de nivel pequeño, mediano y magno, así como las transnacionales obtuvieron sus respectivos y diferentes beneficios”

El Estado mexicano en este período construyó un sistema de representación de intereses que ha sido calificado como corporativismo de Estado, asentado en coaliciones distributivas que fueron la base de la estabilidad política.

La naturaleza corporativista del Estado mexicano se expresó en que “… las posibilidades de solución de las demandas dependen de las adscripción, es decir, de la pertenencia a determinada organización, de la fidelidad política personal y no del ejercicio de un derecho ciudadano y de la validez de la demanda…”

El Estado benefactor mexicano exhibió un formato atrasado, pareciéndose más al Estado mercantilista del siglo XVI que a los avanzados Estados benefactores europeos que se desarrollaron después de la Segunda Guerra Mundial. La misma Sara Gordon[1] explica que “Al intercambiar apoyo político por solución de demandas, se dificulta y se desalienta la autonomización de los ciudadanos y se propicia la reproducción de relaciones clientelares y de cacicazgos rurales y urbanos.

Aunque la estrategia del Estado mexicano no fue intervencionista y alcanzó importante objetivos sociales, distó mucho de una modalidad benefactora avanzada, dado que las decisiones sobre el gasto público se sustentaron en la negociación de intereses, incluidos los del propio gobierno, al estilo del triángulo de hierro señalado por Friedman en su libro Tyranny of the Statu-Quo, y no en la plena vigencia de los derechos sociales.

La modernización económica de México exhibió serias distorsiones que condicionaron su permanencia en el status de un país subdesarrollado con una de las más inequitativas distribuciones del patrimonio y de los ingresos en el mundo. El Estado benefactor mexicano renunció a cambiar esta situación en el supuesto de que cualquier acción desestimularía la inversión y provocaría salidas de capital. En ningún momento se planteó un objetivo redistribuidor del ingreso, tal como fue sugerido por Richard Titmus[2] en Inglaterra en los años cincuenta del siglo pasado.

A lo largo de la vida del Estado benefactor mexicano pueden identificarse cinco influencias. La primera proviene de las teorías del desarrollo europeas de los años cincuenta (desarrollo por etapas, polos de crecimiento y otros), según las cuales el desarrollo es un proceso mas o menos automático si están presentes o se satisfacen algunos requisitos, entre ellos la infraestructura social.

La segunda, es la influencia nacionalista-popular que proviene del contenido de las interpretaciones centro-periferia de los años cincuenta y de la teoría de la dependencia de los años setenta. Bajo esta influencia se fortalecieron las perspectivas nacionalista y popular del desarrollo, las que encontraron un excelente instrumento en el gasto público.


[1] Investigadora Titular “C”, T. C., Definitiva

Doctorado de Tercer Ciclo. Instituto de Altos Estudios de América Latina, Estudios Latinoamericanos. Especialidad en Ciencias Políticas; Sistema de Investigadores Nivel II

[2] Pionero británico investigador social y docente. Fundó la disciplina académica de la Administración Social (ahora en gran parte conocido en las universidades como la política social ) y ocupó la cátedra fundación en el tema en la London School of Economics .

OzzBarrera

Una Fan de Crepúsculo

En uno de mis tiempos de ocio, mientras trataba de quitarme el aburrimiento en internet me encontré con algo que me hizo pensar lo ignorante que puede llegar a ser la gente cuando se trata de proteger sus ideales, costumbres, cosas materiales y otras como cantantes favoritos, películas, libros, etc. El caso, es que me encontré con una carta de una fanática de la saga “literaria” de Crepúsculo, escrita por Stephenie Meyer, hacia la productora del filme “El Hombre Lobo”… Sí, esa con Benicio del Toro, Anthony Hopkins y Emily Blunt.

A continuación la carta:

“Esta película es un desperdicio y ofende a todos los fans del mundo de Crepúsculo, incluyéndome a mi. Por un lado reinventan la manada de lobos de la saga Crepúsculo: Luna Nueva. Ofenden a la reputación de los hombres lobo y los hacen parecer una especie de mutación de un perro rabioso. Comencé ha apreciar a los hombres lobo después de haber visto a Jacob Black en todo su esplendor en el cine. Hasta que vi su porquería de “remake” de lo que ustedes llaman “Hombre lobo”.

 

No sé cómo pueden vivir después de haber hecho esto. Si yo hubiese hecho esta película me avergonzaría de ella. ¿Cómo puede morir un hombre lobo por una bala de plata? Peor aún, ¿han visto lo que se “supone” que es la transformación del lobo? Se sienta en una silla mientras su cuerpo se transforma. Si ven la transformación de Jacob Blac, no se ve tan falso, barato o mutado como su hombre lobo.

 

Hey Universal, se han jodido. Eso es lo que consiguen al hacer una película de hombre lobo que claramente copia a Crepúsculo. Todos saben  que Stephenie Meyer (la autora de crepúsculo) CREÓ a los hombres lobo y ahora ustedes han quedado descubiertos. Buena suerte defendiéndose en los juzgados

 

Su estúpida película ni siquiera estuvo en los primeros puestos de taquilla. Esta es mi opinión y sentí que debía expresarla. Quería expresar lo que pensé sobre su película de “Hombre lobo”, que es una basura. El que intentó ser (aunque no podría si quisiera) hombre lobo rabioso.”

 

Por supuesto que cuando la terminé de leer no pude evitar reír y pensar, como ya dije más arriba, lo ignorante que puede llegar a ser la gente.

Por supuesto a esta joven le hacen falta unas buenas clases sobre la… mitología o historia de los hombres lobo y por supuesto, también de los vampiros. Espero que estén en total acuerdo conmigo en que, esta saga de Crepúsculo, no hizo otra cosa que cambiar, por no decir destruir, la imagen que se tenía de los licántropos y de los vampiros.

¿Qué hubiera dicho Bram Stoker al ver que los vampiros en vez de quemarse con la luz del sol, lo único que les ocurre es que su piel brille como si tuvieran miles de diamantes incrustados en cada poro de su piel? No me imagino al Conde Drácula disfrutando de una tarde de sol para adquirir color.

Tampoco me imagino a Lestat de Lioncourt, vampiro creado por Anne Rice, paseando bajo el sol, preocupándose por su brillo en la piel.

En serio, por personas como estas, hacen que las personas vean a los fánaticos de Crepúsculo como idiotas… Perdón por la palabra pero era la única que se me ocurrió.

Los Juegos del Hambre

Un pasado de guerras ha dejado los 12 distritos que dividen Panem bajo el poder tiránico del “Capitolio”. Sin libertad y en la pobreza, nadie puede salir de los límites de su distrito. Sólo una chica de 16 años, Katniss Everdeen, osa desafiar las normas para conseguir comida. Sus prinicipios se pondrán a prueba con “Los juegos del hambre”, espectáculo televisado que el Capitolio organiza para humillar a la población. Cada año, 2 representantes de cada distrito serán obligados a subsistir en un medio hostil y luchar a muerte entre ellos hasta que quede un solo superviviente. Cuando su hermana pequeña es elegida para participar, Katniss no duda en ocupar su lugar, decidida a demostrar con su actitud firme y decidida, que aún en las situaciones más desesperadas hay lugar para el amor y el respeto.

Han sido pocos los libros que me han llegado a emocionar a tal grado que los termine en un día o quizás dos, dependiendo de la cantidad de páginas claro. El libro de Los Juegos del Hambre, se pudo colar a la privilegiada lista de libros que me llegaron a obsesionar, y ahora comparte esa lista con los 7 libros de Harry Potter, Cien Años de Soledad y quizás Ensayo para la Ceguera.

El caso, es que este libro de los Juegos del Hambre, a pesar de estar escrito en primera persona, cosa que al principio no me agradó mucho, es increíble. Cuando lo inicié me esperaba algo rebuscado y poco original, pero como fue avanzando y adentrándome más en la historio que la protagonista Katniss me contaba, más difícil me era no dejar de leer, tanto así que solamente lo terminé en dos días… Quizás hubiera sido menos tiempo si no hubiera asistido a mis clases.

La historia en sí es original, nunca había leído algo parecido. Es emocionante en su gran parte y, siempre te deja con ganas de querer saber más. Como pudieron leer más arriba en la sinopsis, este libro se trata generalmente por el poder que El Capitolio tiene sobre el pueblo de Panem que se divide en 12 Distritos y, sobre los juegos que esta tiranía (El Capitolio) realiza para recordarles a los demás distritos, que no pueden pensar diferente y mucho menos, hacer que esos pensamiento sean escuchados por los demás. Pero bueno, estos juegos tratan de “sacrificar” a 2 jóvenes de una edad de entre 12 y 18 años, para mandarlos a que participen en en los juegos del hambre, que no son otra cosa que pelear entre ellos, matarse y sobrevivir para coronarse como el vencedor, el cual será premiado con una enorme fortuna y demás privilegios concedidos por El Capitolio.

Quizás no parezca algo grandioso pero, al momento de leer, uno puede sentir esa desesperación que sufre la protagonista cuando se encuentra en el campo de batalla. En mi caso me sentí hasta nervioso por lo que le pudiera ocurrir, también sentí enojo y tristeza por algunos aspectos de la historia. La narración como ya mencioné es muy simple y fácil de llevar, se avanza rápido. Mientras se lee, te olvidas por completo del mundo, pues ahora eres Katniss Everdeen, piensas como Katniss Everdeen y hasta sientes como KAtniss Everdeen. Otra cosa que me causó cuando terminé este libro, fue en pensar qué hubiera pasado si los juegos del hambre fueran reales, ¿tendría la capacidad, o más bien el valor de enfrentarme a mi compañero de distrito y a los demás para arrebatarles la vida y proclamarme el vencedor? Si uno se pone en la situación de todos estos participantes, la respuesta de mi parte es positiva.

En verdad, recomiendo muchísimo este libro al igual que las dos continuaciones que son “Chica en Llamas” y “Sinsajo”. Hace ya un par de semanas que los leí y créanme cuando les digo que aún no me los puedo sacar de la cabeza. No creo poder seguir esperando a que salga la película el próximo año, pero como no puedo hacer nada para adelantar el tiempo, tendré que resignarme y buscar en internet noticias relevantes sobre el filme de los Juegos del Hambre.

OzzBarrera

Neoliberalismo [Parte 9]

[…] Para Ricardo Petrella[1], “El Estado de bienestar es un sistema basado en un contrato social escrito y tácito que garantiza la seguridad social, individual y colectiva, que promueve la justicia social y que propone fórmulas eficaces de solidaridad entre los hombres y las generaciones”.

Tina Mäkinen hace una clasificación de modelos del Estado del bienestar que se desarrollan después de la Segunda Guerra Mundial:

  1. Modelos de seguridad social básica. Canadá, Reino Unido y Estados Unidos.
  2. Modelo selectivo: saca al rico para dar al pobre. Australia.
  3. Modelo corporativista: otorga más a quienes ya tienen. Bélgica, Francia, Alemania, Luxemburgo y Países Bajos.
  4. Modelo abarcativo: brinda cobertura universal y alto nivel de prestaciones. Dinamarca, Finlandia, Suecia y Noruega.

El concepto de Estado benefactor ha recibido apoyo de conservadores y liberales, de socialistas y democratacristianos, debido a que se sustenta en una nueva forma de Estado: el Estado social de derecho, forma que sustituye al Estado liberal de derecho.

El Estado social de derecho ha venido configurándose debido al impulso de una serie de acontecimientos históricos. Con el cambio de percepción sobre la pobreza a finales del siglo XIX, a la que se le consideró como un problema social, el Estado alcanzó la categoría de un Estado benefactor obligado a brindar seguridad social.

En la Alemania de finales del siglo XIX, Otto von Bismarck, canciller del segundo Reich, promovió un importante sistema de seguridad social dirigido a los trabajadores industriales y financiado de manera tripartita por los asalariados, los empleadores y el Estado.

Casi a la par, la aportación de la Gran Bretaña fue la de la reforma laboral: se promulgó en 1897 una ley sobre accidentes de trabajo, seguida en 1908 por la ley de pensiones a las personas más pobres, hasta llegar a 1911 a la ley nacional del seguro que cubría la enfermedad, la invalidez y el desempleo.

El siguiente antecedente en el desarrollo del Estado social de derecho es la conformación de la socialdemocracia como una vertiente del movimiento socialista en 1919. La socialdemocracia amalgama la visión de un Estado promotor del desarrollo con objetivos sociales de corte marxista y las formas económicas capitalistas de organización.

La Revolución Mexicana de 1910, que tuvo como resultado la primera Constitución Política que consagró importantes derechos sociales y formas de propiedad no privadas, protegidas por el Estado, contribuyó a la conformación del Estado social de derecho. En el mismo sentido Alemania contribuyó garantizando en la Constitución de Weimar la obligación del Estado de satisfacer los derechos laborales mediante la reforma laboral.

El Estado de bienestar maduro experimentó varias crisis: una tendencia al crecimiento ilimitado de las demandas de bienestar social que se reflejó en el crecimiento continuo del gasto social; límites para recaudar impuestos en la medida necesaria para sostener el creciente gasto social; instituciones públicas grandes que experimentaban problemas propios de tal tamaño, rigidez, burocratización, corrupción e insensibilidad social (crisis de legitimidad). Todo en un contexto económico de estancamiento, que dificultaba el crecimiento del ingreso nacional.

Muy ligados a los factores causales de la triple crisis del Estado benefactor, se han desarrollado argumentos a favor de la privatización desde la economía, desde la política y desde la sociología: desde el punto de vista económico, la privatización eleva la eficiencia en la asignación de recursos; políticamente la privatización permite desbaratar las coaliciones sociales interesadas que sobredemandas beneficios al Estado, lo cual lleva a la modificación de la conciencia y la acción política del público para trasladar sus demandas del Estado al mercado; y, sociológicamente, el reconocimiento del problema burocrático del gobierno y la ineficacia de los programas sociales en gran escala, permiten sugerir el fortalecimiento de las instancias comunitarias descentralizadas capaces de garantizar la eficacia de los programas públicos.

En opinión de O’Higgins, uno de los más grandes defectos de la estrategia de bienestar social pasada ha sido tratar la beneficencia social como un fin en si misma y por tanto concentrarse en insumos de recursos como símbolos de progreso y de compromiso.

No debe cuestionarse la beneficencia social en si misma, porque precisamente en un Estado cada ciudadano debe estar bajo resguardo, al menos en un nivel de bienestar mínimo definido socialmente.

Este último parece ser el cometido del Estado benefactor, en el que pueden encontrarse ingredientes neoclásicos (la defensa del mercado libre y competitivo), ingredientes neoliberales (la defensa de los derechos de propiedad) y una vocación del bienestar como un derecho ciudadano.


[1] Economista y politólogo italiano. Consejero de la Unión Europea, profesor de globalización y sociedad de la información en la Universidad de Lovaina, es uno de los fundadores del Comité Internacional por un Contrato Mundial del Agua, que preside el ex presidente de Portugal Mario Soares.

OzzBarrera

Neoliberalismo [Parte 8]

Estado Benefactor ¿Alternativa al modelo neoliberalismo?

Estado del bienestar o estado providencia es un concepto de las ciencias políticas y económicas con el que se designa a una propuesta política o modelo general del Estado y de la organización social, según la cual el Estado provee ciertos servicios o garantías sociales a la totalidad de los habitantes de un país.

La noción del estado benefactor tiene su origen en el año 1945, como consecuencia de la experiencia traumática de la Segunda Guerra Mundial. El estado de bienestar es un tipo de pacto social en el que se estableció un reparto más equitativo de los beneficios y de la riqueza entre toda la población con objeto de evitar el malestar social que llevó a las sociedades europeas a la Segunda Guerra Mundial. La expresión económica del estado del bienestar fue el pacto keynesiano que durante la postguerra pretendía un desarrollo económico equilibrado socialmente así como el pleno empleo.

Después de la segunda guerra mundial se desarrolló con más vigor el reconocimiento de la necesidad de la intervención estatal, no sólo en el plano económico, sino también en el plano del bienestar social. El modelo de ordenamiento que implementó el primer gobierno de la República Federal Alemana después de la II Guerra Mundial, conocido como modelo social de mercado[1], sustentado teóricamente por Walter Eucken[2] y Alfred Múller-Armack[3], se adoptó, de manera básica, en la mayoría de los países industrializados occidentales, sólo que al asumir diversas variantes en cada país en general se le ha dado en llamar Welfare State, Estado del bienestar.

En el Elfare Stare aún se concibe al mercado competitivo como el mejor mecanismo de coordinación, por que promueve la eficiencia en la asignación de recursos y elimina las ganancias de monopolio, distribuyendo ese potencial de bienestar entre la población. La libertad del mercado se garantiza mediante el respeto de los derecho de propiedad privada y la desvinculación del Estado de grupos privados poderosos. La libertad individual de los participantes del mercado puede ser regulada por el Estado en defensa de intereses públicos y aún en defensa del mismo mercado. El Estado también tiene la tarea de lograr la transparencia del mercado. Otras razones para la intervención del Estado son: los bienes públicos y la falta de capacidad empresarial.

Se puede decir que el sistema social de mercado en gran medida se sustenta en el éxito de una cadena de eventos, que vinculados, llevan al bienestar de las personas a través de la obtención de un empleo para la gran mayoría de la población. Pero el éxito del modelo depende de ciertas condiciones políticas: fuerza laboral con alto poder de negociación, seguridad social previsora de conflictos, política anticíclica y política de integración mundial avalada por los diferentes sectores sociales.

Pero lo que más distingue al enfoque social de mercado es el reconocimiento de que el Estado puede y debe corregir los resultados distributivos. Se reconoce que el mercado no es eficiente en la distribución del bienestar, en tanto asigna un ingreso inferior al promedio, a cierto actores sociales. En este sentidos, los Estados benefactores se adhieren a una firme vocación por el bienestar equitativamente distribuido.

Para este enfoque, la fuente más importante de la desigualdad distributiva está en la concentración del patrimonio. El Estado debe procurar una amplia distribución del patrimonio, no mediante la expropiación del patrimonio de algunos, sino mediante la generación adicional de riqueza, para ello, el Estado debe estimular que parte del ingreso corriente de los individuos se use para generar patrimonio.

Se reconocen razones que justifican una intervención más aguda del Estado en materia de distribución del bienestar: protección contra los riesgos de la vida, provisión en ciertos rubros del consumo y un ingreso mínimo estatal, a los que no ganan suficiente en el mercado.


[1] Sostiene que es el sistema económico más eficiente y que genera mayores niveles de riqueza es la economía de libre mercado, pero para que esta funcione bien, necesitaría mantener un alto nivel de competitividad, de tal manera que toda la sociedad resulte beneficiada del libre comercio; para cumplir con ese rol, el Estado debería tener una activa política contra los cárteles, monopolios y oligopolios, ya que esas deficiencias del mercado atentarían contra la economía libre, y por ende contra el bienestar y la estabilidad social.

[2] Economista alemán y uno de los fundadores del ordoliberalismo. Su nombre está íntimamente relacionado al desarrollo de la Economía social de mercado.

[3] Economista, sociólogo y político alemán. Trabajó en la teoría de la Economía social de mercado y fue una destaca figura del milagro económico alemán.

OzzBarrera