Neoliberalismo [Parte 10]

El caso de México

En el período 1950-1980 México ha pasado de un Estado benefactor a un Estado neoliberal, se ha movido pendularmente de un extremo a otro en las estrategias posibles de desarrollo.

Es Estado benefactor del período 1950-1980 desempeñó una función muy específica, la industrialización del país. Un antecedente histórico de la naturaleza funcionalista de la intervención del Estado en el contexto de un proteccionismo económico, lo encontramos, en la remota política mercantilista del siglo XVI, más recientemente en la política social de Otto von Bismarck, canciller alemán del Segundo Reich quien instrumentó una política social para promover la unificación nacional y contrapesar la influencia socialista de aquellos años.

La intervención del Estado en México en los años cincuentas y sesentas experimentó una importante sinergia: al mismo tiempo que lograba objetivos económicos, satisfacía demandas sociales. En el aspecto económico, el Estado creó condiciones que redujeron los costos de producción de la naciente industria nacional y le aseguró un mercado cautivo. En término sociales “El Estado como promotor de una política social, distribuyó beneficios mínimos entre obreros, campesinos, clases medias y militares; los empresarios de los diversos sectores económicos, de nivel pequeño, mediano y magno, así como las transnacionales obtuvieron sus respectivos y diferentes beneficios”

El Estado mexicano en este período construyó un sistema de representación de intereses que ha sido calificado como corporativismo de Estado, asentado en coaliciones distributivas que fueron la base de la estabilidad política.

La naturaleza corporativista del Estado mexicano se expresó en que “… las posibilidades de solución de las demandas dependen de las adscripción, es decir, de la pertenencia a determinada organización, de la fidelidad política personal y no del ejercicio de un derecho ciudadano y de la validez de la demanda…”

El Estado benefactor mexicano exhibió un formato atrasado, pareciéndose más al Estado mercantilista del siglo XVI que a los avanzados Estados benefactores europeos que se desarrollaron después de la Segunda Guerra Mundial. La misma Sara Gordon[1] explica que “Al intercambiar apoyo político por solución de demandas, se dificulta y se desalienta la autonomización de los ciudadanos y se propicia la reproducción de relaciones clientelares y de cacicazgos rurales y urbanos.

Aunque la estrategia del Estado mexicano no fue intervencionista y alcanzó importante objetivos sociales, distó mucho de una modalidad benefactora avanzada, dado que las decisiones sobre el gasto público se sustentaron en la negociación de intereses, incluidos los del propio gobierno, al estilo del triángulo de hierro señalado por Friedman en su libro Tyranny of the Statu-Quo, y no en la plena vigencia de los derechos sociales.

La modernización económica de México exhibió serias distorsiones que condicionaron su permanencia en el status de un país subdesarrollado con una de las más inequitativas distribuciones del patrimonio y de los ingresos en el mundo. El Estado benefactor mexicano renunció a cambiar esta situación en el supuesto de que cualquier acción desestimularía la inversión y provocaría salidas de capital. En ningún momento se planteó un objetivo redistribuidor del ingreso, tal como fue sugerido por Richard Titmus[2] en Inglaterra en los años cincuenta del siglo pasado.

A lo largo de la vida del Estado benefactor mexicano pueden identificarse cinco influencias. La primera proviene de las teorías del desarrollo europeas de los años cincuenta (desarrollo por etapas, polos de crecimiento y otros), según las cuales el desarrollo es un proceso mas o menos automático si están presentes o se satisfacen algunos requisitos, entre ellos la infraestructura social.

La segunda, es la influencia nacionalista-popular que proviene del contenido de las interpretaciones centro-periferia de los años cincuenta y de la teoría de la dependencia de los años setenta. Bajo esta influencia se fortalecieron las perspectivas nacionalista y popular del desarrollo, las que encontraron un excelente instrumento en el gasto público.


[1] Investigadora Titular “C”, T. C., Definitiva

Doctorado de Tercer Ciclo. Instituto de Altos Estudios de América Latina, Estudios Latinoamericanos. Especialidad en Ciencias Políticas; Sistema de Investigadores Nivel II

[2] Pionero británico investigador social y docente. Fundó la disciplina académica de la Administración Social (ahora en gran parte conocido en las universidades como la política social ) y ocupó la cátedra fundación en el tema en la London School of Economics .

OzzBarrera

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