¿Pérdida de Identidad? [2]

Los medios de comunicación y en especial la televisión y sus diversos programas, donde se difunden programas como la violencia, bombardeos interminables del consumismo. Te dicen come, bebe, fuma, vístete con nuestra ropa pues sólo así te verás bien. Las revistas muestran diversas fotografías de personas casi desnudas con un espléndido cuerpo, haciendo que los lectores lleguen a sentirse un poco mal por no tener dicha figura.

Todos estos comerciales no hacen más que jugar con las emociones de las personas. Seducen con los que transmiten, generan un cambio en la vida de la gente principalmente en la de los adolescentes, los cuales cambian casi por completo sus valores, actitudes, aptitudes, formas de pensar y casi por desgracia, de una forma negativa. Hacen un verdadero cambio en la personalidad, olvidando sus costumbres y adquiriendo otras tradiciones, su forma de pensar no es la misma, sus actividades cambian, la forma en la que consumen, la forma en que visten, hablan, incluso la forma de ver la vida.

Todos sabemos o, al menos la gran mayoría sí, que las marcas tienen un tremendo poder en la sociedad, aunque no siempre hay conciencia del verdadero peso e influencia que las marcas pueden tener. Claro que cuando se tiene esta conciencia, siempre pensamos en el plan vil de las empresas para manipularnos y hacer que compremos sus productos, o que nos sintamos identificados con ellas.

Algo que es inquietante es como asociamos las marcas con aspectos tan frágiles e importantes como son los valores. Llegamos incluso a comparar personas con marcas y viceversa, excluir  y criticar. Por ejemplo, muchas personas asocian Nike con Deportividad; Channel con Lujo y Glamour; Audi con Velocidad y Estatus; Loreal con Brillo, Belleza y Cabello; Apple con Blanco y Minimalista, y así un sin fin de ejemplos.

Debemos tener en cuenta que para que lo anterior pase, las empresas deben tener un gran compromiso con sus clientes, tienen que mostrar que realmente merecen dichas asociaciones; todo para que sigamos comprando sus productos y sigamos creyendo los valores que representan. Todas estas asociaciones son ahora difícilmente de cambiarlas y criticarlas.

Un nuevo producto de Channel siempre representará Lujo, Glamour, Moda y otros adjetivos, sin importar cuantos análisis se le haga o cuantas críticas reciba, siempre serán Lujo, Glamour, Moda, etc., por el simple hecho de ser Channel. La gran trayectoria de la marca le ha dado el poder de adueñarse de dichos valores.

Y aquí es donde se empieza a comparar a las personas. Si queremos ser vistos como personas elegantes, refinadas, modernas, etc., entonces tendremos que usar ciertas marcas que nos den ese nivel.

Claro que también asociamos productos con marcas como es el caso de los pañuelos desechables que siempre son llamados Kleenex; las muñecas con Barbie; los refrescos de cola con Coca Cola, y más.

¿Hasta qué punto seremos capaces de entender determinados valores sin contar con el peso de las marcas? ¿Qué nos puede parecer lujoso, deportivo, moderno o femenino, sin redimir a los valores distintivos a los que asociamos a las marcas?

A mi punto de vista, no lo creo. El poder de las marcas ha controlado el funcionamiento de la sociedad y lo seguirá haciendo por mucho tiempo más. La pregunta en este caso sería, ¿hasta cuando?

Ozz Barrera

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¿Pérdida de Identidad? [1]

Hasta hace unos días, no tenía la más mínima idea de sobre qué podía escribir. Las ideas venían y se iban de mi cabeza de forma rápida, tenía en mente tantos temas que decidirme por alguno era complicado. Traté en un principio escribir sobre la música, pero claro que no cualquier tipo de música, sino algo que tuviera que ver con el folclore mexicano. También quise escribir sobre algún autor mexicano como Altamirano o quizás sobre el argentino Borges que hace unos cuantos días fue su aniversario.

Lector, quizás te preguntes por qué no lo hice o cuál fue el motivo por lo que no quise escribir sobre dichos temas. La respuesta es bastante sencilla, y es simplemente que tenía dudas sobre la aceptación del artículo.

¿No quedó lo suficientemente claro?

A lo que me refiero es que hoy en día, muchos jóvenes no se interesan con las cosas que tienen que ver con su país. No sé de muchas personas que les guste escuchar a Lila Downs, Lola Beltrán, etc. Se interesan más sobre  los cantantes de talla internacional, olvidando que aquí en México, también se tiene talento o que hay voces que ya no viven, pero que sin duda alguna son excelentes.

Sobre la literatura creo que es un caso perdido. En México la mayoría de las personas no leen. Dicen que es aburrido, o que no tienen tiempo ni para leer una página, que no tiene caso si la van a hacer película y algunos más pretextos que se me hacen tontos. Y sólo para ver como estamos en cuanto a la lectura les dejo esta pequeña información que saqué de la UNESCO.

“La UNESCO, Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, nos ubica en el penúltimo lugar en una lista de 108 países en los niveles de lectura, y La Cámara Nacional de la Industria Editorial afirma que el promedio de lectura en la nación es de 1.2 libros al año. Si comparamos estos datos con los de otros países como Noruega, Alemania o Estados Unidos que tienen un promedio de lectura de 18, 15 y 12 libros anuales por habitante, respectivamente, nuestro nivel es verdaderamente vergonzoso.”

Si hay algo de lo que me siento orgullo en este tema, es que no entro a las estadísticas de nuestro país. Al año leo aproximadamente entre 20 y 25 libros, claro que últimamente no he llegado a dicha marca por cuestiones escolares. Este año creo que he leído alrededor de 15 libros. Pero si hay algo que lo compensa, son todas las lecturas de libros que me han dejado los profesores en la Universidad. Te pregunto, ¿cuántos libros lees al año? Espero encontrar respuestas de números de dos dígitos.

Con todo lo anterior, quiero llegar al verdadero punto de este pequeño artículo, el cual es la pérdida de identidad en la sociedad, principalmente en los jóvenes. Y claro, sabemos bien que la identidad es un proceso para la constitución de las personas y de la sociedad.

Ozz Barrera